Fotogalería de Médicos sin Fronteras: escenas de los desplazamientos forzados en el mundo en el Día del Refugiado

Crédito: Karine Pierre/Hans Lucas for MSF Ahmed es un refugiado sirio que llegó al Líbano en 2015 junto a su mujer y sus cuatro hijos. Desde entonces, han estado viviendo en un asentamiento informal de tiendas de campaña. Desde que la crisis económica golpeó al Líbano, la familia ha luchado cada vez más para comprar artículos básicos.

Crédito: Thomas Dworzak/Magnum Photos 
Refugiados esperan para cargar agua en bidones, en el campo de refugiados de Um Rakuba, ubicado en Sudán, cerca de la frontera con la región etíope de Tigray.

Crédito: MSF/Ehab Zawati 
El campo de refugiados de Al-Tanidaba alberga a miles de refugiados etíopes en Sudán. Allí Médicos Sin FronterasC gestiona una clínica que provee atención médica gratuita para los refugiados y la población local.

Crédito: Dora Vangi/MSF 
Katrin Glatz-Brubakk, supervisora ​​de actividades de salud mental, jugando con niños en la sala de espera de la Clínica de Médicos Sin Fronteras en la isla de Lesbos. Más de 7.000 solicitantes de asilo y refugiados, incluidos 2.500 niños, siguen viviendo en tiendas de campaña, expuestos a duras condiciones de vida en el campamento de Kara Tepe en Lesbos.

Crédito: Dora Vangi/MSF 
Mohammed y Sharide vivían en Damasco, Siria, pero tuvieron que huir por la guerra. Hace un año que llegaron a la isla griega de Samos junto a sus tres hijos. El centro de recepción de Samos tiene capacidad para 648 personas pero alberga a 3500 personas que viven hacinadas y sin servicios básicos.

Crédito: MSF/Ehab Zawati 
Un grupo de pacientes, refugiados provenientes de la región etíope de Tigray, esperan para ser atendidos en la clínica de Médicos Sin Fronteras en el campo de refugiados Um Rakuba, en Sudán.

Crédito: Pau Miranda
En marzo de este año se produjo un incendio en Cox’s Bazar, en Bangladesh, donde viven actualmente unos 900.000 refugiados rohingya. La mañana después del incendio, muchas de las personas intentaron salvar lo que quedaba de sus pertenencias.

Crédito: Pau Miranda
En marzo de este año se produjo un incendio en Cox’s Bazar, en Bangladesh, donde viven actualmente unos 900.000 refugiados rohingya. La mañana después del incendio, muchas de las personas intentaron salvar lo que quedaba de sus pertenencias.

Crédito: MSF/Claudia  Blume 
Médicos Sin Fronteras abrió una clínica en el centro de recepción de Pagak en febrero de 2021, después de que la agencia de refugiados de Etiopía, ARRA, se retirara del lugar. Solicitantes de asilo esperan para recibir atención médica en la clínica de MSF.

Crédito: Yesika Ocampo/MSF 
Personas migrantes provenientes de Centroamérica que huyen de la violencia con sus hijos se arriesgan a subir al tren en movimiento para poder llegar a la frontera norte de México.

Crédito: Pau Miranda
En marzo de este año se produjo un incendio en Cox’s Bazar, en Bangladesh, donde viven actualmente unos 900.000 refugiados rohingya. La mañana después del incendio, muchas de las personas intentaron salvar lo que quedaba de sus pertenencias.

Crédito: Marcos Tamariz/MSF 
Bajo Chiquito es una comunidad en el departamento panameño de Embera Wounaan y es el primer lugar al que llegan los migrantes que atraviesan el bosque de Darién. Entre enero y mayo de este año llegaron más de 15.000 personas a Panamá. Buena parte de los migrantes proceden de Haití y Cuba, a los que se suman ciudadanos de diferentes países africanos francófonos, pakistaníes y yemeníes.

Crédito: Avra Fialas/MSF 
299 hombres, 12 mujeres y 99 niños -de los cuales 91 viajaban solos- fueron salvados de morir ahogados en el Mediterráneo central durante el fin de semana del 12 de junio. La situación humanitaria es crítica, consecuencia directa de las inhumanas e irresponsables políticas de la UE

Crédito: Avra Fialas/MSF 
Los equipos de Médicos Sin Fronteras asisten a un bote con 93 personas a bordo, en el Mediterráneo central. En menos de 48 horas, el Geo Barents, el barco de rescate de MSF, salvó a 410 personas.

Crédito: Avra Fialas/MSF 
Las personas rescatadas, ya seguras a bordo del barco de búsqueda y rescate Geo Barents, esperan para ser atendidas por los equipos médicos de Médicos Sin Fronteras.

Crédito: Valeska Cordier 
Aproximadamente 8.000 personas viven en el campo de refugiados de Vathy en la isla griega de Samos, que tiene capacidad para 650 personas. La mayoría de la gente vive fuera del campamento oficial en tiendas de campaña y cajas hechas de láminas de plástico.

Agregar un comentario

Su dirección de correo no se hará público. Los campos requeridos están marcados *