Manuel Woldarsky, constituyente: «Los 155 convencionales llegaremos con la mejor disposición al diálogo»

-Una de las tareas más inmediatas será fijar el reglamento, donde podrían existir complicaciones. ¿Cuáles son los puntos que, a tu juicio, deben responder al momento actual y tu postura sobre el quórum de los 2/3?
-En cuanto al reglamento o a las dificultades que genere, creo que va a ser fácil si existe la voluntad de diálogo. Chile se pronunció de manera enfática y su democracia se pronunció en el modo en que lo vimos el 15 y el 16 de abril. Por lo tanto, soy un creyente de que los 155 que vamos a instalarnos en el Palacio Pereira vamos a ir con la mejor voluntad de diálogo y la mejor voluntad de encuentro para que los debates se puedan dar en el ejercicio del respeto, y no sólo del respeto entre quienes seremos los que vamos a discutir, sino que también hacia el objetivo que debemos cumplir que es proponerle al país la mejor Constitución que haya tenido Chile en su historia. Respecto al quórum, propongo que sea elegido el reglamento a través de la regla de los 2/3. Sin embargo, suscribo la tesis de que esta no es una Convención Constitucional. Eso es un invento de quienes buscaron controlar el ejercicio del poder desde el órgano constituyente. Yo creo que esta es una Asamblea Constituyente encubierta y como tal es la voluntad de los 155 la que va a determinar soberanamente el modo en el cual se rija y del desarrollo propio de lo que como constituyentes nos va a tocar hacer.

-Sobre los 2/3. En tu opinión, ¿se debería mantener para definir algunos puntos o el panorama cambió con la elección, debiendo adaptarse esa decisión donde no participaron independientes?
-A título personal, creo que fue impuesto en un momento de crisis con la intención de controlar el ejercicio del poder, control que me parece del todo ilegítimo, porque creo que la actual constitución es ilegítima. Creo que será la Constituyente que de manera soberana definirá cómo autorregularse. No estoy de acuerdo con la regulación de la votación como aparece hoy en la Constitución, pero también creo que va a ser el acuerdo y el diálogo lo que nos va a permitir encontrar los puntos en común que lleven a que los 155 establezcamos el mejor acuerdo que tiene que ser mirando al país, mirando las decisiones que más nos sirvan a todos como chilenas y chilenos.

-En la Convención hay una gran cantidad de independientes que tienen distintas miradas. ¿Para ti la independencia es un activo en sí mismo o es una característica?
-Creo que la independencia es una de la facultades que emanan de la naturaleza de la persona, independiente de cual sea la posición política que pueda tener uno u otro. Lamentablemente en Chile estábamos acostumbrados a que el ejercicio de los derechos políticos estuviera monopolizado por los partidos, cuando en realidad los derechos políticos se ejercen por las personas. Me alegra mucho que hayamos podido llegar los independientes que llegamos, porque creo que desde esta lógica monopolizadora, considero que los partidos políticos no han hecho bien su trabajo y la cantidad de constituyentes independientes electos lo demuestra. Reducir a las derechas o a las izquierdas el pensamiento político de todas y todos los que habitamos la República, es un reduccionismo que no comparto. La mejor forma en la que podemos regularnos como sociedad es entendiendo primero que todos tenemos derecho a emitir nuestra opinión y a no ser castigados, o incluso manifestarnos sin necesidad de que tengamos una fuerza policial que reprima, que vulnere los derechos humanos. El principio para mí es que debe entenderse que todas y todos los constituyentes somos independientes de cualquier ejercicio de poder porque fuimos elegidos por la democracia para que pensemos por Chile, más allá de un pensamiento político determinado.

-¿Cuál es tu definición sobre el régimen político? Si estás por cambiar el sistema presidencial y cómo debería funcionar el Congreso.
-El hiperpresidencialismo que vivimos hoy es uno de los motivos por los que llegamos a algunas de las crisis que tenemos. En ese sentido, comparto que tengamos un ejercicio equilibrado del poder entre todos los órganos que lo van a ejercer, no puede haber un órgano encima del otro. Podría ser un semipresidencialismo o alguno que equilibre el poder. Respecto al parlamento, si bien la Lista del Pueblo suscribe la propuesta de un Congreso unicameral, yo me encuentro en un momento de reflexión. Comparto la idea de un Congreso de unicameral, pero también comparto la idea de tener una Cámara de Diputados y una Cámara de Trabajadores.

-¿Cuál es tu propuesta en general y qué derechos no pueden quedar fuera de la Nueva Constitución?
-Suscribo que tengamos un Estado Plurinacional, ambiental, igualitario, participativo, inclusivo y que respete, proteja y promueva los Derechos Humanos. En cuanto a lo ambiental, la naturaleza debe ser sujeto de derecho, que se proteja y promueva el cuidado del medioambiente en todos los aspectos, y que no sea mirado como un polo de crecimiento económico, sino que como el planeta en el que vivimos. En lo igualitario, la Nueva Constitución debe tener un enfoque feminista, un enfoque de género, donde todas y todos quienes se han sentido discriminados puedan sentirse acogidos por ella. Y en lo participativo, creo que va en contraposición a esta democracia representativa que tenemos hoy. Propongo que pasemos del paradigma de un modelo representativo a uno participativo.

-¿Cuáles son tus prioridades en el debate sobre los derechos humanos?
-Me parece indispensable que pensemos el proyecto de la Nueva Constitución con un enfoque en la promoción, protección y prevención de violaciones a los Derechos Humanos, que es lo que creo que ha ocurrido a la fecha en Chile, con violaciones masivas, sistemáticas, generalizadas y gravísimas que se han causado durante el gobierno de Sebastián Piñera. En este contexto, propongo que la próxima Constitución incluya un Sistema Nacional de Protección a los Derechos Humanos, en el que podamos mirar la Constitución en su conjunto como un método por el que el Estado asegura el derecho al respeto, a nuestra dignidad. Debemos pensar en una Constitución que incluya un catálogo de derechos y de deberes amplio, que se ajuste a la normativa internacional y a las obligaciones que Chile ha suscrito en materia de defensa, de promoción y de protección de DD.HH. También creo que las instituciones del Estado tienen que estar bajo este enfoque protector, promotor de la defensa de la dignidad de las personas. El lema “hasta que la dignidad se haga costumbre”, si no está protegido de la manera más expresa posible en la Constitución va a ser difícil que sea aceptada por la ciudadanía. No olvidemos que esa fue una de las consignas que la ciudadanía levantó, y levantamos, desde el 18 de octubre. Hemos perdido la dignidad, de acuerdo de cómo el Estado mira los servicios que nos brinda. Trabajamos en varias propuestas para poder ofrecer un mecanismo de protección de los derechos, que garantice un catálogo, normas claras respecto a la transparencia, probidad, publicidad y a los tres ejes rectores – promoción, protección y prevención -, de circunstancias como las que estamos viviendo donde hay presos políticos, aunque el Presidente no lo quiera reconocer, tiene a compatriotas mutilados, torturados, con vejámenes físicos e incluso mentales. Hay denuncias de abuso sexual en detenciones en el marco de las manifestaciones. Y eso es algo que con un discurso el Presidente Piñera no va a poder tapar, es algo que existe, lo dicen informes internacionales y es algo que no puede volver a ocurrir en Chile nunca más en su historia. En Chile existen personas que fueron detenidos por participar en manifestaciones, aún cuando no sean presos de conciencia, a un año y medio casi del despertar de octubre. Existen personas que fueron aprehendidas por carabineros que se encuentran sin la posibilidad de un juicio justo y eso ya es una violación a los DD.HH.

-En el área de la cultura y las artes, ¿dónde debería estar el foco?
-Es indispensable que cuando hablamos de DD.HH. incluyamos los derechos civiles y políticos, los económicos, sociales y culturales como primera base. El acceso a la cultura no puede ser sólo un bien de consumo, tiene que ser un derecho de acceso universal. No sé si gratuito, pero el Estado debe promover el acceso a la cultura con mucho interés. El estado debe garantizar el acceso a la cultura no sólo desde las instituciones sino que también que las personas que quieran dedicarse a aquello lo hagan sin el temor de que no puedan mantener a su familia.



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