El dilema de la extraviada oposición ante la performance populista de Pamela Jiles

No es la primera aventura presidencial de la diputada Pamela Jiles. Ya lo intentó en 2009: vestida de militar y acompañada de una stripper que terminó desnuda frente a La Moneda, lanzó en ese momento su candidatura, la que finalmente bajó. Ahora lo hace desde el Congreso, arropada con la bandera del retiro de fondos previsionales y con el mismo discurso alusivo a los “marginados” del sistema. La diferencia es que hoy sí preocupa a las distintas oposiciones. Los complica, los incomoda, no saben mucho qué hacer con ella o cómo «convivir» con la autodenominada «Abuela», que ha logrado posicionarse como una figura mediática, movilizando a sus “nietitos” en redes sociales.

En la oposición admiten que quedaron algo desconcertados y “sin saber qué hacer” ante el posicionamiento que ha tenido en las últimas semanas la polémica diputada del Partido Humanista. “Estamos pisando sobre huevos”, reconoció un dirigente opositor, quien también dio cuenta del «cuidado» que han tenido en el sector para relacionarse con Jiles en este tiempo. No hay una estrategia definida, pero al menos estaría el intento por no cometer errores políticos que terminen potenciándola.

Así, al parecer, no hay nadie en la oposición que esté apostando por excluirla y tampoco hay muchos dispuestos a enfrentarla públicamente, incluso cuando ha disparado verbalmente contra algún integrante de la centroizquierda. De hecho, nadie quiso plasmar públicamente sus opiniones sobre ella.

En la oposición hay una mirada crítica a la Cadem, porque la ven como un instrumento para polarizar el ambiente y favorecer a los liderazgos más moderados de la derecha –análisis que comparten los analistas–, piensan que igual se debe monitorear, porque hasta ahora ninguna de las cartas presidenciales, excepto el alcalde de Recoleta, Daniel Jadue (PC), ha logrado equiparar esa exposición, lo que los deja en desventaja. Por eso, el cómo convivir con la abanderada humanista pasa desde sortear sus performances populistas cotidianas hasta qué hacer para las primarias presidenciales.

Y si bien a estas alturas se ha transformado en una suerte de piedra en el zapato en la oposición, hay una cierta confianza generalizada en el sector respecto a que la parlamentaria finalmente bajará su aspiración presidencial, para optar por la carrera senatorial. Para varios, las declaraciones que hizo esta semana ofreciendo bajar su candidatura a cambio de que el Gobierno empujara el tercer retiro del 10%, fue –junto con una jugada comunicacional– una muestra clara de que competir por La Moneda no es ahora su objetivo central.

Aunque ese sea el plan de la diputada finalmente, hoy ella es parte del pool de candidaturas presidenciales y, por eso, un timonel de partido opositor reconoció que electoralmente “el gran problema de la oposición hoy se llama Pamela Jiles (…). Nadie sabe qué hacer”.

Al respecto, el analista político y director de Tú Influyes, Axel Callís, planteó que “lo más exitoso que ha pasado es lo que hizo Carlos Maldonado (candidato y presidente del Partido Radical), de ponerla encima de la mesa con los otros candidatos presidenciales, porque tiene que expresar ideas”. Agregó que “es una mala estrategia expulsarla del club de los políticos, porque con eso ella va a fortalecerse y va a decir que a ella tampoco la quieren y va a aumentar la empatía ciudadana que odia a los políticos”.

El analista y académico de la Universidad Central, Marco Moreno, advirtió que es un error subvalorar a Jiles y que el mejor camino que puede seguir el resto de la oposición es “llevarla a un territorio donde se pueda discutir de argumentos y de contenidos y, por lo tanto, esa es la manera de neutralizar sus argumentos. Que quede claro que detrás de Pamela Jiles no hay una estrategia, no hay contenidos, sino que son otras las lógicas en las que ella se mueve”. Agregó que el crecimiento de la parlamentaria humanista en las encuestas pasa por el hecho de que ha dado respuestas con la política como espectáculo, algo que “sabe hacer muy bien”, una fórmula que “algunos autores denominan como la emocracia, en donde las emociones son más importantes que la razón”.

En esa misma línea, el analista y académico de la Universidad de Talca, Mauricio Morales, hizo hincapié en que Pamela Jiles “ofrece soluciones inmediatas y de corto plazo, mientras el resto de la clase política se desgasta en discusiones que parecen no tener fin. Los electores saben que el retiro del 10% no es la mejor política pública, pero sienten que es la solución más rápida al lado de una interminable reforma al sistema de pensiones. Jiles hace aparecer fácil lo difícil, utilizando un vocabulario universal, sin caer en tecnicismos y siempre identificando un adversario. Este adversario es la clase política en su conjunto, que abarca desde (Sebastián) Piñera hasta (Gabriel) Boric”.

La disyuntiva

En la oposición hay una mirada crítica a la Cadem, porque la ven como un instrumento para polarizar el ambiente y favorecer a los liderazgos más moderados de la derecha –análisis que comparten los analistas–, piensan que igual se debe monitorear, porque hasta ahora ninguna de las cartas presidenciales, excepto el alcalde de Recoleta, Daniel Jadue (PC), ha logrado equiparar esa exposición, lo que los deja en desventaja. Por eso, el cómo convivir con la abanderada humanista pasa desde sortear sus performances populistas cotidianas hasta qué hacer para las primarias presidenciales.

La centroizquierda coincide en que el escenario de más de una primaria en el sector es el más probable, pero, hasta ahora, ninguno posiciona a Pamela Jiles en esos casos probables y solo la consideran de manera clara si es que se logra una primaria única. Como hasta el momento no hay una suerte de acuerdo o una fórmula para hacer frente a su posicionamiento, separadamente cada fuerza política esta viendo cómo lidiar con su liderazgo.

En el Partido Socialista hay miradas distintas sobre la carta humanista. Si bien son críticos del tono que ha adoptado y de la falta de propuestas que le atribuyen, reconocieron que la ven con respeto, porque “ella goza de confianza y respaldo popular”.

En la Democracia Cristiana son varios los que no proyectan una primaria con ella, en caso de que haya más de una, pues creen que “tiene mayor sintonía con Boric y Jadue”. Sin embargo, un parlamentario de la colectividad, que prefiere mantenerse en reserva, admitió que “me siento con más distancia de Daniel Jadue de lo que puede ser un Gobierno de Pamela Jiles”.

En el Partido Comunista dijeron que la miran con atención, pero descartaron que genere temor entre sus filas y afirmaron que las mayores diferencias están en el plano de las propuestas. “Nosotros priorizamos las alianzas de contenidos”, recalcaron en el PC.

Los mayores roces que genera hasta ahora Jiles en la oposición son con el Frente Amplio, donde sigue latente el quiebre que vivió el Partido Humanista y desde donde acusan a la parlamentaria de «apropiarse» de la histórica colectividad.

No son muchos los que quieren referirse a la diputada, sin embargo, un sector del conglomerado cree que Jiles “es lo peor que le puede pasar al país”, aunque tienen claro que “el peor error sería sacarla de la primaria y excluirla de los espacios comunes”. Es en el FA donde hay una mirada más crítica sobre lo que ha hecho mal la oposición. “Tiene un discurso que sintoniza con la ciudadanía y ninguno de los demás candidatos lo ha logrado, porque hablan desde arriba, porque están intentando privilegiar una relación con sus pares, más que con el descontento ciudadano”, dijo un militante de dicho bloque.

El secretario general del Partido Humanista (PH), Octavio González, replicó que no se pueden hacer cargo del temor de los partidos y candidatos de competir con Pamela Jiles. “Eso habla muy mal de sus propias candidaturas, si consideran que Pamela es una amenaza”.

Las tesis de que Jiles bajará su candidatura por una senatorial es desdramatizada desde el PH, desde donde aseguran que llevarán sí o sí una carta a primera o segunda vuelta. “Pamela es la primera opción, pero si Pamela no quiere ser candidata, no significa que el partido no llevará una candidatura. La candidatura presidencial, o senatorial, es una decisión que debemos tomar en conjunto. Para nosotros ahora es nuestra primera prioridad como carta presidencial”, recalcó González.

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